Mi deber era matar, pero luego ella me cambió…

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Introduccion


La noche cubría la ciudad, y una feroz tormenta dejaba caer su furia en el cielo nocturno, pero ni la inconmensurable fuerza de los truenos se comparaba al revuelo y dolor que albergaba el corazón de cierto hombre. En la azotea de uno de los rascacielos más altos de la ciudad se encontraba esta persona, impasible ante la fuerte lluvia que golpeaba su cuerpo, mirando al vacio perdidamente. Su vestimenta era de un color oscuro de pies a cabeza, el cabello negro azabache le llegaba un poco mas debajo de los hombros, y una espada curva descansaba sobre su espalda. Un profundo dolor se apreciaba en sus ojos.

A sus espaldas una alta figura apareció de la nada, una túnica grisácea cubría su cuerpo entero, incluido su rostro.

– No estoy de humor para pelear…-  dijo el hombre vestido de negro sin siquiera dignarse a voltear.

– No vengo por ese motivo Montague, vengo a hablar únicamente- contestó el hombre de la túnica.

– No tengo nada que hablar contigo, ustedes se la llevaron! Ustedes me quitaron lo que mas amaba en este mundo, incluso me quitaron el deseo de pelear, me quitaron mi vida…-

– ¿Qué dirías si te dijera que nosotros no tuvimos nada que ver con la muerte de tu amada?-

– Diría que mienten- dijo Montague volteando por primera vez a ver a la figura encapuchada con la que hablaba, su cara reflejaba agonía.

– ¿Y qué dirías si te dijera que, aunque nosotros no la matamos, podemos traerla de vuelta?-

– No pueden, he agotado cada recurso, consultado cada rito y tecnología existente y no he logrado traerla de vuelta!  Simplemente no es posible, lo mejor que puedo hacer es morir para unirme con ella…-

– Tristes palabras joven Montague, sin embargo nosotros tenemos la solución a tus problemas-

– No puedes tentarme, eres mi enemigo, eres enemigo de todo en lo que creo- dijo Montague mostrando indignación y furia en su rostro.

– Esa no es mi intención joven amigo, solo era un simple comentario, y como te aseguré previamente mi intención no es iniciar ninguna belicosidad así que me retiro- contestó el hombre de la túnica mientras caminaba lenta y tranquilamente hacía el borde del rascacielos.

– No me llames amigo- fue la respuesta cortante de Montague

– Solo digo Montague, que si en verdad la amaras agotarías hasta la última posibilidad, hasta el último recurso con tal de recuperarla, pero en fin…si cambias de opinión sabes dónde encontrarnos- y dicho esto el encapuchado camino hacia atrás sin quitar la vista de Montague y en un ágil y sencillo movimiento se dejó caer hacia el precipicio.

La respuesta de Montague fue en un rápido movimiento acercarse al borde del rascacielos, lo que vio le dejó asombrado:

–  No está… desapareció…- murmuró atónito mirando al vacio.

Intento de Entrevista Nº 6


Como sabrán, usando mis necias necedades, conseguí que el compañero Roberto —conocido en el bajo mundo como Ezio Montague Audittore—, creará un blog. Pero no le he dado mi ayuda tal y como la merece y, es más, dejé a la mitad nuestra obra compartida, Legión de los Malditos. No tengo cara para disculparme, pero trataré de enmendarlo.

Otra cosa que deberían saber es que estoy estudiando la hermosa carrera de Comunicación Social para convertirme en un Periodista que haga revolcarse en su tumba al señor Pulitzer, ese tipo era un degenerado amarillista. Y bien, en este semestre estoy estudiando la entrevista; así que, como no se me ocurría otra forma de colaborar en este blog de genial genialidad, les traigo una de las entrevista que escribí hace no mucho. Las demás aun no me las regresan, así que por eso es el “Intento de Entrevista Nº6”.

Que la disfruten.

 

Gloria Cuenca, Profesora Universitaria

“Hay una crisis ética muy profunda que sufre el periodismo”

Yo no creo que nosotros estemos para discriminar en el sentido de pensar que los que si son “buenos” son los Guardias y los “malos” son los presos; los privados de libertad, como eufemísticamente les llaman

El primer problema está en la presentación, hacer la descripción del lugar y los personajes relevantes, y hacerlas atractivas para los lectores. A las afueras del Foro “Libertad de prensa, Censura y Ética”, luego de una procesión de cámaras, micrófonos y reporteros, por fin me tocó mi pedacito de la profesora dela UniversidadCentralde Venezuela, Gloria Cuenca. Una de las ponentes del foro.

—No podemos llamar de otra forma a lo ocurrido en el Rodeo, la salud del presidente y la crisis eléctrica como silencio informativo, ¿qué razón hay para tanto secretismo?

—En primer lugar hay que tener en claro que todos los países que tienen un modelo totalitario, puesto en práctica o pensado para el futuro, siempre padecen de una falta de transparencia, una falta de acceso de la información del Gobierno o del Estado muy marcados. Así fue en los 63 años del imperio soviético. Lo que pasa es que la mayoría de ustedes son muy jóvenes todavía y no se acuerdan que cuando, por ejemplo, la enfermedad del Primer Ministro Brézhnev era un secreto de estado, y en Occidente lo que hacían era pintar algunas figuras de negro para saber quién estaba en qué plano y así especular sobre esa posibilidad. Este vacío informativo lleva a todo esto. Yo realmente creo que es un hecho de propaganda. No sé si el Presidente está enfermo o no está enfermo. Yo creo que lo están transformando en una victima, para que los pocos seguidores que le quedan piensen: “Tanto trabajar lo dejó enfermo” por una parte; por la otra, todos los medios interesados en saber qué está pasando lo vuelven a poner como parte de la información relevante en el mundo. Acuérdate que hay un dicho que dice: “No importa si hablan mal de mi, lo importante es que hablen”. En este caso, al pasar al primer plano —porque está enfermo, no se sabe cómo está, no se sabe de qué lo operaron—, esto, pues, va ganando una gran relevancia, como una gran ola que va creciendo.

“El Rodeo” a la prensa

La cámara de CNN se retira, complacida por las palabras dichas por la profesora Cuenca. Así que me dejan solo con ella; en una estancia con vitrinas repletas de objetos usados por las ilustres figuras de la historia de la ingeniería en Venezuela que tapizan las paredes de la misma con sus fotografías.

—En medio de este vacío informativo, ¿Cómo se ha llevado la cobertura de lo que está ocurriendo en el Rodeo I y II?

—Bueno, yo, que lo que he visto es básicamente Globovisión, creo que Globovisión ha hecho un trabajo extraordinario al mostrarnos lo que está pasando. Pero está mediatizado porque no los dejan acercarse, tienes que estar, segúnla GuardiaNacional, a un montón de metros de la entrada, y no se saber, realmente, que es lo que pasa.

—Y eso ayuda a difundir rumores sobre el tema.

—Claro, por supuesto. Cuando sale una ambulancia de allí, cualquier preso que salga de la cárcel de “El Rodeo”, pues, la gente se aterroriza porque piensan que viven sus familiares en una bolsa o vienen heridos. Pues, yo considero que esto es terrible por la limitación que hay al acceso a la información gubernamental.

—Qué hay de la cobertura de los medios públicos. Uno sólo ve noticias en VTV sobre los dos Guardias muertos y los otros heridos.

—Si, hay dos Guardias muertos, y es lamentable, pero también hay presos muertos y son venezolanos, tanto los unos como los otros. Es decir, yo no creo que nosotros estemos para discriminar en el sentido de pensar que los que si son “buenos” son los Guardias y los “malos” son los presos; los privados de libertad, como eufemísticamente les llaman.

—Lo políticamente correcto.

—Si.

Manipulación y medios alternativos

—Los nuevos medios cómo afectar lo ocurrido. El twitter y las redes sociales ayudan al anonimato, cosa que es ilegal en Venezuela.

—Bueno, lo que ocurre es que estas cosas surgen con anonimato cuando hay restricciones a la libertad de expresión y riesgos a que la persona, por desarrollar un pensamiento critico sobre lo que está pasando, sea castigada. Y, por supuesto, este tipo de cosas ayudan muchísimo, muchísimo a que no se limite la información.

—Eso quiere de decir que los medios alternativos ¿son buenos, son malos?

—Los medios alternativos son excelentes, lo que pasa aquí es que no están siendo medios informativos, sino medios de propaganda. Los llamados Medios Comunitarios Alternativos son todos auspiciados por el Gobierno, no tienen nada que ver con lo que es un verdadero medio alternativo comunitario; que hacen muchísima falta, por cierto, a las comunidades para ayudar al desarrollo, en el mejoramiento de la vida de ellas.

—Los críticos a los medios privados no se cansan de hablar de “la manipulación esto, la manipulación lo otro”, pero, ¿hasta qué punto es cierta la tesis de la manipulación?

—Para mi no es cierto. Mira, Hans Magnus Heisenberg, un gran teórico de la comunicación alemán, dice que “todo acto comunicativo es manipulación”. Cuando yo te estoy hablando, trato de convencerte de algo, y cuando me preguntas algo, tratas de que yo te responda de cierta forma; es un acto manipulativo. El punto no es eso, el punto es, creo yo, para no caer en las redes de quienes pretendan, por medios comunicativos, hacernos pensar ciertas cosas.

Peores tiempos, mejores periodistas

—Según usted ¿Cuál ha si el peor momento para el periodismo venezolano?

—A lo largo de toda mi vida, yo creo que el peor momento es este. Al obligar a la gente a auto censurarse, hay una crisis ética muy profunda que sufre el periodismo. Si no se autocensura, o pierde el trabajo o pierde la libertad o pierde la vida.

—Y, para terminar con algo más alentador, nos podría decir cuáles han sido los periodistas  ejemplares, los mejores, los que la han marcado.

—Muchísimos, han habido muchísimos. Y recuerdo con mucho afecto a Héctor Mujica, que fue un gran periodista y un hombre sumamente ético; también recuerdo con mucho afecto a Omar Pérez, que fue también un periodista sumamente ético cuando ejercía. Así que había muchísimos en el pasado y en el presente. Y hoy en día tenemos a ese grupo de mujeres valientísimas, encabezadas por Marta Colomina, Patricia Poleo y Marianela Salazar. Todas han puesto en juego su vida, su libertad y su derecho al trabajo por jugárselas a favor de la libertar de expresión.

 

Capítulo 18


Un lugar olvidado de Dios, localizado en un rincón nevado de la frontera entre China y el Tíbet. Los clientes del lugar son de la peor calaña posible: fugitivos, ladrones, asesinos y violadores, todos cobijando su verdadero ser bajo gruesos abrigos, tarros de cerveza y prostitutas baratas. Nada raro ver una riña aquí y otra allá, ocasionadas por disputas en los juegos de azar.

Una figura que muchos considerarían siniestra observa el grotesco lugar desde un rincón débilmente iluminado. Una capucha cubre su rostro y solo se logra ver el ocasional destello de un cigarrillo y el situacional trago de whiskey barato, es posible distinguir una tupida barba gris bajo las sombras de su gorro.

-¿Necesitas compañía, guapo?- preguntó al extraño una prostituta ya muy entrada en años.

-Piérdete- contestó secamente el hombre mientras daba un largo trago.-Y en lo que te pierdes tráeme otro trago-

La señora le miró extrañada, pero no vaciló en traerle otro trago a sabiendas que casi seguro acarrearía una propina.

De pronto, la relativa calma del lugar se vio interrumpida por la violenta llegada de cinco hombres vestidos de negro, a la usanza oriental. De un lado de sus cinturas colgaban katanas de aspecto antiguo, del otro modernas pistolas automáticas.

-Modernidad y antigüedad como uno solo- pensó para sí el extraño.

El que parecía ser el líder de los individuos intimidó al encargado del tugurio, al parecer para sacarle información. Un maleante cercano se acercó para proteger al cantinero, solo para ser derribado de un violento codazo a la mandíbula. Al ver a su camarada caído, varios individuos se lanzaron para atacar a los invasores. Varios disparos después todos los malvivientes los suficientemente ilusos como para buscar pelea se encontraban muertos o heridos.

Finalmente el cantinero sucumbió ante la presión y señaló al fondo del lugar. Tan pronto como hizo esto una katana le atravesó las entrañas.

Los cinco asesinos rodearon al extraño, el cual no se molestó siquiera en mirarles, le dio un último trago a su whiskey y alzó finalmente la cabeza. Antes de que ninguno pudiera hacer nada la mesa del hombre salió volando, confundiendo a los matones.

Debajo de su grueso abrigo el hombre sacó una espada, tan antigua como la que los atacantes portaban.

En una rápida sucesión de movimientos mató a dos asesinos antes de que siquiera pudieran moverse, pateo a otro contra un candelabro, incendiando el lugar, finalmente le arrebató el arma a otro de los matones, le disparó en el cráneo y le disparó en la pierna a otro que al ver cuán fácil cayeron sus compañeros trataba de escapar.

-¿Quién demonios eres…?- le dijo el asesino caído mientras se trataba de arrastrar lejos de aquel demonio encapuchado.

El extraño no respondió, golpeó violentamente al matón caído con la pistola, noqueándolo.

– Muchos me dicen zorro plateado, otros simplemente me dicen Oguchy-

***

Mike Langdon, el agente de la CIA caído en desgracia, se encontraba en su cubículo en el cuartel general de la DSGE (Direction Générale de la Sécurité Extérieure) en la capital Parisina.

Langdon estaba sumamente molesto, no habían encontrado nada útil en la avioneta incautada hace poco en las afueras de la ciudad, era prácticamente nueva y sin registro. La falta de evidencias solo había ocasionado muchos regaños de sus superiores y otro error para su expediente.

-Estoy seguro que hay algo turbio en todo esto…y estoy seguro que todo esto se relaciona con lo que pasó con mi equipo tiempo atrás…- pensaba Langdon- He pasado los últimos 2 años y medio de mi vida buscando evidencias, relacionando pistas y políticos, y esto no me ha llevado a nada, estoy pensando que tal vez debería rendirme…-

-Mike Langdon ¿Cierto?-le interrumpió de sus pensamientos una joven rubia, bastante bella.

-Así es, ¿Y usted es?-

-Soy Nicole Laroque, agente operativa de la DSGE.

-Mucho gusto señorita Laroque ¿A qué debo el honor de su visita?-

-Por error me he enterado de sus investigaciones-

-Laroque, mis investigaciones son mis asuntos, y le puedo asegurar que no entran en conflicto con ningún proceso  de la CI o de la DSGE, por lo tanto le ruego que no me moleste en ese aspecto- Le contestó Langdon sumamente exasperado.

-Mike ¿Puedo llamarte Mike cierto?, te aseguro que lo que menos quiero es alterar tus investigaciones, a decir verdad el único motivo por el que me enteré de su existencia es porque se cruzaron con averiguaciones mías. Y creo que estamos llegando a algo.-le contó mientras le extendía su tarjeta.

-¿Disculpe? No creo estar entendiendo bien esto-replicó confundido el agente de la CIA mientras le echaba un vistazo a la tarjeta de la agente fracesa.

-Hoy a las 9 pm te espero en el restaurante Le Bourdonnais, para discutir la existencia de un consorcio internacional de asesinos-Y dicho esto se alejo tan rápido como llegó.

***

Montague hacía su maleta en los cuarteles de los asesinos en Chicago.

-Lamento dejar así este lugar, pero no tengo opción, si deseo recuperarla es mi única opción- pensaba el espigado asesino.

Después de su encuentro con los asesinos rivales Montague había decidido que la única manera de recuperar a su amada era a través de ellos, aún cuando eso implicaba darle la espalda a todo en lo que creía y todo por lo que alguna vez había luchado.

Era de madrugada, por lo que era menos probable encontrarse obstáculos para salir, así que de forma muy sigilosa Montague atravesó los pasillos del enorme complejo (30 pisos).

Cuando parecía que iba a lograr escapar sin complicaciones una voz y varios pasos atrás de él le detuvieron.

-Montague, no tienes autorización para salir de este edificio hasta nuevo aviso- Le anunció Itami Kei, el cual comandaba un grupo operativo de diez hombres.

-¿Puedo preguntar por qué?- Les inquirió sin perder la compostura ni la calma.

-Son ordenes del gran maestro, ahora si eres tan amable de regresar a tus habitaciones-

-Lo siento, pero eso no será posible-contestó Montague al mismo tiempo que sacaba un artefacto del tamaño de una nuez de su bolsillo.

-¿Te atreves a contradecir las ordenes del gran maestro?- le dijo Itami con una verdadera indignación.

-Me tengo que ir- Y dicho esto, Montague estrelló el artefacto en su mano contra las ventanas del lugar abriendo un espacio suficientemente grande para saltar por él, cosa que hizo en el acto, antes de que los hombres de Itami le alcanzaran.

-Estamos en un veinteavo piso señor Itami, no hay forma que sobreviva esa caída, recuperaremos su cadáver tan pronto como sea posible-

-No diga tonterías-dijo Itami muy molesto- Es obvio que escapara ileso-

– ¿Cómo lo sabe señor?-

-Porque yo habría escapado así-

Una enorme disculpa pero ya volví :D


Oh! Mis adorados lectores (si es que aún tengo por mi desconsiderada actitud) me tengo que disculpar terriblemente por haberles olvidado por tanto tiempo. He de decirles que a pesar de no haber escrito en mucho tiempo mi mente no se ha olvidado de mi querida tormenta oscura, orgullosamente les aviso que ya esta casi lista la segunda parte de la historia y en muy poco tiempo comenzaré a publicar regularmente. Para compensarles les haré un adelanto de lo que pueden esperar en esta continuación:

  • Un papel mucho más importante de el agente Lagdon de la CIA y su conexión con los asesinos.
  • Una explicación de quienes son y las verdaderas intenciones de los enemigos milenarios de los asesinos.
  • Un enfrentamiento entre Nikola y Montague.
  • Un papel mucho más importante de Oguchy en la saga, de paso demostrando porque es reverenciado como uno de los mas letales asesinos, sin importar su edad.
  • El tan esperado encuentro (al menos para mí xD) entre Montague e Itami Kei
  • El cambio de la narración de 1era a 3era persona (aún no me decido del todo, ¿Qué opinan?)
  • Más romance y drama, pues como dijo un amigo (el buen Guillermo), no todo puede ser matanza y sangre.
Además de muchas sorpresas más, por último les dejo una imagen de como imagino al buen Oguchy.

Preview de una nueva obra


En mis ratos de ocio me gusta escribir piezas libres, y ahora mismo tengo entre mis manos el primer capítulo de una obra que será monumental, cuando el momento sea indicado le dedicaré su propio blog, pero por ahora la comparto con ustedes mis amados lectores. Denme su opinion :) Saludos.

El frio le calaba hasta los huesos, cada músculo de su cuerpo se tensaba. Tenía las extremidades semientumecidas por el crudo frío del ambiente. Una ligera brisa de copos de nieve le cubría el torso desnudo. Los pinos cubiertos de polvo blanca a su alrededor se mecían con la brisa invernal. El joven alto y moreno se encontraba rodeado por siete gigantescos lobos, y cada uno de ellos enseñaba amenazadoramente sus filosos y letales dientes. El joven aparto un mechón de cabello negro de su frente y apretó firmemente la lanza entre sus manos. Estaba listo para atacar. Estaba listo para matar. Un lobo de pelaje negro, el más grande de todos, fue el primero en moverse. En un rápido y fugaz movimiento estiró por completo su cuerpo y se abalanzó sobre la presa. Todos los lobos le siguieron con movimientos similares. Y después de que todos los animales se hubieron movido el joven lo hizo también. El oso victima de los embates les miró en un principio extrañado, estaba acostumbrado a ser intocable, ¿Quién se atrevería a meterse con él de todos modos? No tardó mucho en darse cuenta que ese curioso grupo de lobos se estaba preparando para atacarle, y más extrañamente aún, un simple humano tambié. estaba en guardia. El primer atacante le mordió un brazo, el oso con un rápido manoteo se lo quitó de encima, los demás lobos que siguieron sufrieron destinos similares, fueron violentamente aventados a la distancia. Todos los animales se pusieron de pie rápidamente, pero extrañamente no atacaron, esperaban algo…

Finalmente el joven se lanzó a atacar también, el oso ya le esperaba, y se encontraba mas que furioso, las garras de éste hicieron una profunda herida en el pecho de aquel muchacho que de inmediato empezó a sangrar. Si eso dolió el chico no dejó que se notara pues no emitió ni un gemido de dolor. El oso se abalanzó violentamente contra su inusual presa, éste no se movió ni un centímetro hasta que la bestia estuvo al alcance de su lanza. El arma se incrustó en el estomago del oso el cual dejó escapar un rugido de dolor. El joven clavó su lanza hasta el fondo y en una ágil maniobra tomó el cuchillo que yacía en su cintura, trepó a la espalda del oso y le cortó el cuello. La bestia cayó muerta al instante.

-Bien hecho príncipe Yéneos- dijo el lobo más grande- esto prueba que ya eres apto para cazar a nuestro lado-

-Aún no estoy listo Remo…me hirió…aun no soy digno…- dijo avergonzado el joven

-No te presiones tanto aún joven príncipe- contestó el lobo acercándose al chico- en años lobo apenas eres un cachorro-

-Pronto tendré veintiún años, lo que significa que podré suceder a mi padre como rey, y aun no soy digno- dijo cabizbajo el joven.

-Yéneos, eres apenas el séptimo humano en ser admitido para cazar en una manada, deberías estar orgulloso de eso-

-Lo estoy, ¿Puedo montarte Remo?-preguntó Yéneos ilusionado-me haría bien ahorrarme la caminata-

-No presiones chico, sabes bien que para que un lobo te permita montarle se necesita un vínculo sin precedentes, y hasta ahora nadie jamás lo ha logrado- dijo Remo rechinando los dientes.

-Si lo sé, pero tenía que intentarlo- dijo sonriendo Yéneos.

-Vámonos, es momento de volver a la guarida- y mientras Remo decía esto profirió un aullido tal que se le heló la sangre al príncipe, ya varias semanas a su lado y aún no se podía acostumbrar a la majestuosidad del aullido de un lobo alfa.

Todos los lobos corrieron en la dirección guiada por Remo, Yéneos les seguía a una distancia no mayor a 5 metros, siendo humano era algo para notarse.

Correr con los lobos, era una de las cosas que mas le gustaba a el joven príncipe. Sentir el viento en su cara y ejercitar sus piernas era un simple delirio de gozo. Se sentía más libre que nunca.

Una vez en la caverna, que hacía las veces de guarida para los lobos, sacó unas hierbas de su morral para curar su pecho.

-Ouch- dijo Yéneos

-¿Qué sucede?-preguntó un lobo cuyo pelaje era levemente rojizo-

-nada Rubén, solo arde un poco-

-¿Cuánto tiempo más te quedaras?- inquirió el mismo lobo.

-Solo esta noche, ya estoy en problemas por haberme quedado tanto tiempo, debo volver a mi campamento- y dicho esto el joven se acurrucó en su nueva piel de oso y durmió.

************

-¿Dónde rayos te habías metido Yéneos?- llevamos días buscándote- dijo un joven igual de moreno pero un poco mas bajo que Yéneos.

-Y aún así no m han encontrado- respondió el príncipe sonriente-calma Mizar, ya estoy aquí-

-No es gracioso, algo está pasando. El coronel Angelus desea verte en el acto, al parecer hay noticias desde la capital-

-Muy bien, voy en camino- dijo resignado Yéneos

El coronel Angelus era un militar veterano, 115 años de servicio y aún se sentía como un joven de setenta. Hace unos años había sido asignado a la provincia exterior para el entrenamiento de nuevos soldados, “el infierno congelado” así le decía el coronel a este lugar.

-¿Sabes porque viniste a la provincia exterior Yéneos?- preguntó el coronel que se encontraba sentado en su silla de piel de búfalo marrón, descansaba los pies en su viejo escritorio.

-Pues seguramente no a que me regañen- contestó altanero el príncipe

-Todo lo contrario chaval- dijo Angelus mientras se paraba violentamente de la silla- viniste aquí para convertirte en un guerrero de elite, para ser lo mejor de lo mejor, para ser un digno sucesor de la corona real- gritó el coronel perdiendo momentáneamente la postura.

-No entiendo qué más quieren de mi-gritó Yéneos- soy fácilmente el guerrero más hábil de todo el campamento, dómino las 29 armas básicas como extensiones de mi cuerpo, ¡por Hideg! ¡Incluso fui aceptado por los lobos!-

-Y aún así eso no significa nada-dijo Angelus mientras se volvía a sentar- no has aprendido lo más básico, aún no eres humilde, me temo- concluyó el viejo militar, se apreciaba frustración en sus ojos.

Yéneos estaba atónito.

-Como sea, no es eso por lo que te he llamado, tu entrenamiento será interrumpido por el momento-

-¿Qué?!- Gritó violentamente el príncipe- ¡Eso no es posible! No pueden hacer eso-las venas del cuello del joven se marcaban por su furia e indignación.

-Calma Yéneos, esto es temporal, solo en lo que resuelves tus asuntos en la capital-

-¿Eh? ¿Cuáles asuntos?-le cuestionó el guerrero genuinamente sorprendido.

-Si hubieras estado presente en los últimos cinco días sabrías que el rey pidió tu presencia en la capital hace una semana-

-¿Y cuando se supone que debo de ir?-preguntó interesado Yéneos.

-Mañana, para mañana en la mañana debes estar antes tu padre-

-Es imposible, no hay manera que llegue a Tudor mañana, necesito al menos tres días en un caballo veloz-dijo él, sabiendo muy bien las distancias desde donde se encontraba hasta la capital.

-Es por eso que te asignaremos un caballo salvaje-

-¿Está loco?! Un caballo salvaje es imposible de montar, voy a acabar matándome-

-¿Tan pronto te acobardas Yéneos?- dijo sonriendo maliciosamente el anciano coronel- esa no es la actitud de un rey-

-¿Dónde está el caballo?- preguntó decididamente el joven. A pesar de su bravura, Yéneos era muy fácil de manipular mediante su orgullo.

-Sígueme- dijo una joven que se encontraba en el umbral de la puerta, era morena clara, menuda pero bella.

-¿Lorieth?- dijo asombrado Yéneos-cuanto tiempo ha pasado- comentó el muchacho pensando en aventuras pasadas.

-No el suficiente, vamos joven príncipe-

Viendo como salían de la habitación Angelus no pudo evitar pensar “jóvenes”.

***********

Los establos eran amplios y estaban llenos de alfalfa, un olor a estiércol inundaba el ambiente, pero esa era la menor de las preocupaciones de Yéneos.

-Lorieth…yo… lamento…-

-Este es tu caballo- dijo la joven interrumpiéndole- fue capturado apenas ayer, tendrás un buen momento domándolo.

-Este…gracias…Lorieth, antes de irme quisiera este…dejar las cosas claras entre nosotros…me podrías perd…- justo en ese momento la joven le llevó las manos a los labios en el gesto universal de silencio y le tomó de la mano mientras le conducía a un cubículo vacio del establo

-Creo que esto dejará las cosas claras entre nosotros- dijo ella mientras se desabotonaba la blusa y le dirigía una mirada retadora al joven.

-Creo que si me perdona- pensó irónico Yéneos mientras cerraba la puerta del cubículo.

*********

-Montar al caballo salvaje estaba siendo considerablemente más fácil de lo que había sido estar con Lorieth- pensaba el joven príncipe mientras se acariciaba su adolorida entrepierna. Justo cuando él pensaba que Lorieth y él podrían estar una vez más juntos, ella le había propinando tremendo rodillazo en el punto débil de todo hombre. Yéneos se había quedado tirado en el establo al menos veinte minutos.

-Para que me recuerdes-le dijo Lorieth mientras les tiraba un beso.

El camino a Tudor le había resultado fácil en el caballo salvaje, su velocidad era increíble por el hecho de que jamás había sido domado antes. Una vez que fuera entrenado olvidaría como correr a tal velocidad.

-Desde aquí se ven las torres de Tudor, ¿Lo ves darky?- le dijo al caballo Yéneos refiriéndose a él con el nombre extra oficial que le había dado, obviamente el caballo no respondió, todo el mundo sabía que los animales no hablan, salvo uno que otro lobo.

Tudor no había cambiado mucho desde la última vez que el joven había estado ahí, hace ya cinco largos años. Las torres reales se alzaban sobre el cielo de la capital, los caminos estaban pavimentados con las mejores piedras y los estandartes de la nación yacían orgullosos en cada pared. El tráfico era bastante pesado, decenas de caballos de diferentes razas y colores llenaban las calles acompañados por numerosas carretas y majestuosos carruajes.

-Es bueno estar en casa- pensó en voz alta Yéneos, recordando todas las peripecias en las que se vio envuelto en su infancia en la capital.

Como era de esperarse fue recibido como el príncipe que era, todas las jóvenes criadas peleaban por atenderle.

-¿No quiere un baño joven príncipe?- dijo una voluptuosa criada rubia

-En otra ocasión linda-dijo el joven y para sus adentros pensó-lo siento cariño no eres mi tipo-

-Joven, príncipe permítame llamar a su padre- dijo el mayordomo real. Un individuo casi tan viejo como la misma tierra.

-Gracias Theodoseo- dijo sinceramente Yéneos agradecido de que el mayordomo le sacara de este embrollo.

El rey se encontraba en su cama tratando de conciliar el sueño, su semblante era angustiado.

-Padre…-

-¡Yéneos!- gritó el rey con júbilo- hijo mío qué bueno que has venido-el semblante del anciano monarca cambió momentáneamente.

-¿Cómo te encuentras padre?-

-me temo que la muerte ronda este cuerpo decrepito, hijo mío- dijo el anciano con tristeza- solo le ruego a Hideg que me de fuerza para soportar hasta que cumplas la edad necesaria para poder convertirte en rey-

-Padre no digas eso- dijo Yéneos sujetándole la mano firmemente- eres fuerte, eres un rey-

-De cualquier modo hijo, no es por esto que te he llamado, es por algo más formal me temo-

-dime padre-

-En cuatro días tendrá lugar una reunión en nuestro reino hermano de Luminaria para refrendar los acuerdos comerciales, pero por mi delicado estado de salud no podré asistir, es por eso que te necesito hijo, necesito que vayas a Luminaria en representación mía-

-Pero padre aún no soy mayor de edad, faltan dos meses para que cumpla veintidós años-

-No importa Yéneos, sangre real corre por tus venas, ¡el mismo poder que me mantiene con vida te dará fuerza! ¿Sabes que sucederá si muero antes de tu cumpleaños? ¿Lo sabes?- gritó exaltado el rey.

– La línea sucesoria se perderá… y otra casa real ocupará el trono…-contestó el príncipe.

-Exacto hijo, eso ya ha pasado y fue el destino el que nos colocó en el trono una vez más, y tu sabe bien que las demás casas reales no son aptar para gobernar, que Hideg me perdone pero son unos idiotas-

-Padre…- No pudo evitar asentir ante el comentario de su progenitor, las otras casas reales habían abandonado el entrenamiento militar hace mucho, eran cínicos e hipócritas que solo veían por ellos mismo.

-Nada hijo- dijo el rey seriamente- iras a Luminaria y te mostrarás digno-

-Si padre- contestó resignado Yéneos

-Desearía estar con la manada- pensó el joven príncipe, esto de la política va a matarme.

 

 

Nuevas cosas por venir


¿Cómo les va a todos? Muchas cosas han pasado que me han impedido escribir, pero mi convicción es más fuerte que nunca. Tengo un anuncio que dar:
Antes de seguir con la publicación de la segunda parte de tormenta oscura, publicaré una serie de one shots sobre los personajes de mi serie, todas las historias se relacionaran de un modo u otro con la saga.🙂 Estamos en contacto

Epílogo de la Primera parte


NOTA: Antes de leer esto es una buena idea darle una revisión a la introducción y al primer capítulo de tormenta oscura.

Mis ojos se abrieron, de pronto ya no estaba inconsciente en medio de las afueras de París, Victorie ya no yacía muerta a unos cuantos metros de mí, y Nikola ya no estaba a unos cuantos centímetros de mi alcance.

Ahora estaba en Chicago, una feroz tormenta dejaba caer toda su furia contra mi persona, gruesas gotas de lluvia atacaban mi rostro como abejas furiosas.

Estaba en caída libre desde la cima de uno de los edificios más altos de la ciudad. La proposición de mis enemigos jurados acerca de ayudarme a revivir a Victorie me tenía sumamente intrigado, sin embargo aceptar su ayuda significaría darle la espalda a la organización que me crió, a la organización que me salvó hace tanto.

Por otro lado, como podía tomar en serio esta invitación, ellos la mataron y casi me secuestran, de no ser porque en el último minuto mis hermanos asesinos me salvaron… por desgracia llegaron demasiado tarde para prevenir la muerte de mi amada a manos de Nikola…

-Nikola-

Ese bastardo me engañó todo el tiempo, tantas misiones, tantas desventuras y jamás me pude dar cuenta que era un doble agente, y cuando por fin se reveló la asesinó… y lo pagará, le mataré con mis propias manos…le mataré como él la mató.

Mi única explicación es que en la organización rival hay dos diferentes bandos, uno fue el que hizo de mi vida en París un inferno hace unos cuantos meses,  y el otro que me ofrece ayuda ahora.

La decisión la debo tomar ya… o me dejo caer al vacío y abandono la última esperanza de recuperar a Victorie o me salvo ahora y traiciono todo en lo que alguna vez confié.

Si lo hago traicionaré a Oguchy… él que siempre me ayudó… y sin embargo no le he visto desde hace casi un año, la única explicación que me dieron fue que se fue a descubrirse a si mismo…

Nada de esto tiene sentido…pero nada lo tiene si Victorie no está a mi lado…

Lancé mi soga a un edificio cercano y con delicadeza me balancee hasta el piso, en un simple movimiento caí de pie en medio de la lluvia y en medio de la noche.

-No me importa si ellos no me pueden devolver a Victorie, después de esto mi vida acaba, sólo me queda algo por hacer. Matar a Nikola, y si la única manera de llegar a él es unirme al enemigo, que así sea-

Capitulo 17


-Bien, señores, todos en posición, el objetivo está a nuestro alcance ahora más que nunca-decía calmadamente Itami Kei por los micrófonos de su pequeña sala de mandos, todos los operativos de campo le podían oír alto y claro- No podemos fallar, todos esperaran hasta que de la orden explicita, si alguien no me obedece o comete el menor de los errores lo mataré yo mismo.
Y dicho esto Itami apagó el comunicador principal y encendió uno secundario que le permitía comunicarse exclusivamente con quien él quisiera de sus agentes.
-Nikola, ¿Me escuchas?-
-Alto y claro, Itami-respondió el rubio.
-Tenemos poco tiempo, tú coordinaras las acciones en el campo, eres moderadamente menos incompetente que la demás basura que nos asiste-dijo Kei con un desprecio nada disimulado.
-Te recuerdo que fui yo el que se encargó de Fedro Méndez en el apartamento-contestó Nikola, la rabia producto de su ego herido le salía por los poros como agujas.
-Sí, con ayuda de la mitad de tus hombres que te salvaron justo antes de que te mataran, además tu idiota dejaste que Montague viera tu rostro-
-¡Improvisé la situación bien!-replicó el rubio furioso.
-Cómo sea, si fallas ahora personalmente me encargaré que nunca más vuelvas a equivocarte- dijo Itami, apagando el comunicador antes de que Nikola le pudiera contestar.
-¡Estúpido perrito faldero!-gritó el ahora coordinador de las acciones de campo-¡Quien cree que es para hablarme así!
Nikola trataba de contenerse tanto como podía, él sabía muy bien que no era buena idea dejar que los hombres bajo su mando le vieran así-
-Rodríguez, por favor acompáñame-le dijo a un agente cercano, el tono de voz del rubio sonaba forzado, apretaba los dientes y los puños, al grado de hacerse daño el mismo.
-Claro señor, ¿Qué necesita?-le respondió el hombre.
Tan pronto como ambas personas se perdieron de vista Nikola comenzó a hablar.
-¿Sabes cuál es mi verdadero nombre, Rodríguez?-
-Yo…no se qué tiene que ver con…-el soldado se veía nervioso, era obvio que esta era una de sus primeras misiones y no estaba acostumbrado a ser interrogado directamente por un superior de tan alto rango.
-¿Estas nervioso? El ponerse nervioso no es una opción en este negocio, Rodríguez- le interrumpió el rubio con un tono en la voz que no indicaba nada bueno
-Yo….no señor no se cual es su nombre-
-Mi nombre es Nikolai Bogdánov, así que ahora te referirás a mí como señor Bogdánov-
-C…claro señor Bogdanov-se veía el sudor bajo la máscara negra que cubría su rostro.
-¿Alguna vez has oído algo sobre mis conquistas amorosas, Rodríguez?-
-Hay rumores que en una ocasión…-
-Sí, lo sé, una tipa me drogó, pero en vez de matarme me llevó a una base y bla bla bla, total que al final maté a mis captores y todo salió bien. Eso es totalmente cierto, lo que no muchos saben- y mientras pronunciaba estas palabras una sonrisa maligna se dibujó lentamente en su rostro- Es que yo mató a todas y cada una de las mujeres con las que me acuesto-
Rodríguez no respondió, él sólo deseaba irse de ahí tan pronto como pudiera, escapar de ese monstruo que estaba justo frente a sus ojos.
-Y vaya que me he acostado con muchas mujeres, pero no te preocupes, sólo quería desahogarme y decirle esto a alguien, vamos volvamos con los demás-
Apenas el pobre iluso se dio la vuelta, Nikola aprovechó el instante para clavarle una daga en la garganta, se aseguró de hacerlo de modo que Rodríguez no muriera al instante.
El rubio se hartó de patear y golpear el cuerpo inmóvil de su subordinado, el cual no podía hacer nada, ni siquiera gritar, solo emitía vagos sonidos guturales mientras trata de hacerse presión sobre su lacerada garganta.
Una vez que Bogdánov se hartó de golpearle, clavó su daga en el corazón de su víctima.
-¡Ah! Me siento mucho mejor ahora, no te aflijas Rodríguez, era obvio que no ibas a ser un buen asesino, y por cierto es Bogdánov, con acento en la a- dijo alejándose del lugar sin siquiera voltear.


***
-Sé que esto es algo que se debe de hacer…sé que con la captura de Montague se reunirá la pieza más importante de una maquinaria milenaria…pero me cuesta trabajo ver a aquel que considero como mi hijo como un simple engrane…-
Oguchy sabía perfectamente que no tenía caso alguno torturarse de esa forma, pero cada vez que intentaba poner su mente en blanco, su conciencia divagaba y lo llevaba a lo mismo de nuevo.
-Se que le vendí mi alma al diablo hace mucho…y ahora le vendí a Montague…oh hijo mío…-
***


-Ya llegamos Victorie, espera aquí en la moto por un segundo, me iré a asegurar que todo esté en orden-le dije a mi amada tratando de que mi voz no sonara preocupada.
-Está bien-me contestó secamente, esta situación había mucho más de lo que ella había podido manejar, mucho más de lo que cualquiera podría manejar.
El lugar estaba efectivamente desolado, no se escuchaban ni siquiera los clásicos sonidos de la noche.
La bodega donde se escondía nuestro boleto de salida de este infierno era amplia, tenía un diseño clásico, incluso su color era crema muy suave, y a decir verdad si Fedro deseaba que este lugar no destacara ni llamara a atención, lo hacía muy bien.
-Fedro…- me lamenté en silencio por unos instantes-
Jamás le había considerado como un gran amigo hasta hace unas horas, a decir verdad ni siquiera le consideraba un amigo, solo le veía como un subordinado más, como mucho un compañero. Todo eso cambió el día de hoy…el dio su vida por Victorie y por mí, se que murió, no me ciego tratando de imaginar de qué forma romántica y audaz Fedro escapó, tampoco me torturo pensando en cómo le asesinaron. Lo único que desearía saber es porque me ayudó…
-Montague… ¿todo está bien?-me preguntó Victorie
-Oh, claro cariño, no te preocupes, ya vuelvo-me había distraído demasiado en mis pensamientos que me privé del mundo exterior, no podía permitirme eso si quería que mi amada y yo saliéramos vivos de esto.
Saqué las llaves y abrí el almacén, se oyó un estruendoso rechinido al mover la pesada puerta de lámina, lo que vi me dejó anonadado.
-¿V…vacía…?
***
El momento final por fin había llegado, Itami Kei lo sabía muy, muy bien. El éxito estaba justo enfrente de él, como una manzana colgando de un árbol prohibido, ahora solo tenía que estirar su mano un poco más para cogerla.
-El gran Maestre estará complacido- pensó.
Encendió con calma el micrófono y dio la orden con firmeza pero con tranquilidad:
-Ahora, procedan-
***
-¿Porqué esta vacía…?-fue todo lo que alcancé a decir segundos antes de recibir una descarga de cincuenta mil voltios en mi nuca.
-¡Montague!-oí gritar a Victorie a lo lejos.
Sin darme cuenta estaba en el suelo boca abajo, mi boca estaba en contacto directo con el sabor de la tierra y de la suciedad del suelo. Veía imágenes borrosas, docenas de hombres de negro me rodeaban, y a lo lejos escuchaba a mi amada gritar mi nombre de nuevo. Traté de alcanzar mi katana torpemente, un pie desconocido pateó mi arma lejos de mi alcance.
-¡¡Victorie!!- grité a viva voz mientras me levantaba, como respuesta recibí otros 50.000 voltios en mi nuca. Caí de bruces al piso, sentía que me iba, que todo se hacía oscuro.
-Levántenlo- ordenó una voz muy familiar.
-Nikola- dije tan débilmente que dudo que alguno de los individuos a mí alrededor me escuchara.
-Levanten su cabeza, quiero que vea esto-
Lo que miré me dejó horrorizado.
Nikola tenía a Victorie presionada contra uno de los muros de la bodega, su antebrazo estaba en el cuello de mi amada, manteniéndola inmóvil.
-Mo…Montague…-me llamó apenas pudiendo articular las palabras por la presión.
Luego vi sus ojos…dicen que los ojos son la ventana del alma, de ser cierto en su alma solo había terror y desesperanza, sólo miedo. Pero yo sabía que en el fondo ella pensaba que la rescataría, que la salvaría.
Traté de moverme, pero me tenían bien asegurado, apenas intenté algo un puñetazo en el abdomen me dejó sin aire.
-¿Algo que decir Montague?-me preguntó el bastardo rubio.
-No le hagas daño…tómame a mí y déjala a ella-le dije, mi voz dejaba ver mi furia y mi terror.
-Oh, Montague, ella se va a quedar aquí, no te preocupes- en cuanto dijo esto, Nikola sacó una daga de su cintura y me dijo:
-Di adiós Montie-
Y sin misericordia clavó su arma en el estomago de Victorie.
Por un instante fue como si el mundo se hubiera detenido, en cámara lenta pude ver como mi amada abría los ojos de par en par por el dolor, como un chorrillo de sangre salía por la comisura de sus labios, como su cuerpo caía en un golpe seco al suelo. Y al mismo tiempo que su cuerpo tocó el piso fue como si mi madre cayera al suelo una vez más, perdí al otro de mis más grandes amores, que si bien eran dos diferentes formas de amor, ambas me daban lo mismo, y ahora, ahora ya no tenía nada.

-¡¡¡NO!!!- mi gritó partió por la mitad a la noche como un relámpago, un relámpago lleno de furia, rabia y dolor.
Una repentina ráfaga de adrenalina golpeó mi cuerpo como un tren, me liberé de las manos que me tenían preso, giré en un movimiento vertiginoso y le partí el cuello a mis captores. Sentí de nuevo otros 50,000 voltios en mi nuca, no me dolió, ni siquiera lo sentí, fue como dispararle a un animal herido, solo me puso más furioso.
Tomé del cuello al pobre imbécil que me había agredido, le clavé los huesos de la nariz en el cerebro con un golpe estilo leopardo. Tomé de su cintura su katana y la masacre empezó.
Había al menos 10 agentes a mí alrededor, me batí en duelo con todos al mismo tiempo. Maté a los primeros tres antes de que pudieran reaccionar, por desgracia los demás estaban listos, mi espalda sufrió tres ataques, tres heridas muy profundas, ignoré el dolor y seguí adelante. Maté a cuantos pude, pero mi cuerpo cada vez se movía menos. Por sus movimientos era obvio que no querían matarme, sin embargo ya estaba muy herido, sin duda al menos un órgano interno perforado y mucha sangre perdida.
Cuando el último cayó caminé hacía Nikola. Mi andar era lento, como el de un zombie, pero aún así el bastardo no me enfrentó uno a uno. Sacó su revólver y me disparó, una bala impacto mi hombro, retrocedí unos instantes pero seguí avanzando. Otro balazo me hirió el otro hombro, seguí caminando, era muy obvio que me querían con vida. El rostro del bastardo reflejaba miedo, miedo de mí.
Finalmente un impacto en mi pierna derecha me hizo cojear, pero seguí caminando ignorando todo, el asesino estaba a unos cuantos centímetros de mí poder, le mataría le haría sufrir. Pero mis parpados se sentían pesados, todo se veía borroso, quería atacarlo pero ya no podía siquiera mantenerme en pie, caí de rodillas, mis brazos estirados para alcanzarle, no pude sostenerme y finalmente caí de bruces, lo último que vi antes de perderme fue la cara aterrorizada de Nikola, después solo vi oscuridad.